Reforma integral de una vivienda existente, partiendo de una distribución antigua y muy compartimentada para transformar por completo tanto su organización como su imagen.
La actuación comenzó con el vaciado y demolición interior, retirando tabiquería, revestimientos, falsos techos y acabados existentes. La vivienda quedó prácticamente diáfana, permitiendo ejecutar desde cero la nueva distribución y adaptar los espacios a las necesidades del proyecto.
Se realizaron nuevas divisiones interiores, renovación de instalaciones, falsos techos, iluminación, revestimientos, pavimentos, carpinterías y acabados, prestando especial atención a la integración de todos los elementos y al aprovechamiento de la luz y del espacio disponible.
Uno de los principales cambios fue la creación de una zona de día mucho más abierta y luminosa, integrando salón, comedor y cocina en un mismo ambiente. La cocina se resolvió con mobiliario negro de líneas limpias, combinado con detalles en madera, mientras que la iluminación lineal integrada en techo refuerza el carácter contemporáneo de toda la vivienda.
La reforma se completó con la renovación de dormitorios, zonas de almacenamiento y baño, manteniendo una estética común basada en tonos blancos, negros y grises y un pavimento continuo de aspecto marmoleado.
El resultado es una vivienda completamente renovada, abierta y funcional, donde la redistribución de los espacios y la ejecución integral de la obra permiten aprovechar al máximo la superficie disponible.